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No suelo escribir sobre mis lances y vivencias pero hoy toca excepción. El motivo no se apoya en ninguna razón de peso, salvo si consideramos que me ha surgido de los santísimos templos donde reside la voluntad humana. Si te la suda, puedes ir a cascártela con lo que más cachondo te ponga.

SS ‘07 ALCOJOLIC TUR. Salamanca-Bilbo-Kastro-Bilbo-Madriz-Málaga-Graná-Madriz-Salamanca (+d30h de viaje en total).

Hacía tiempo que no estaba de vacaciones en plan desconexión total, así que esta SS ya tocaba congo-mongo.
Miércoles 4, Salamanca-Bilbao. Tras la brutal cogorza a la llegada del chicocheco Karel, me despierto a la mañana siguiente resacoso y desorientado en Bilbo. Bien, no sé cómo, pero he llegado. El plan que he trazado estando en modo sobrio, parece estar funcionando a pesar de mi lamentoso estado de pulpa.
Jueves 5, Kastro. El Alcojolic Tur requiere ingesta dañina pero continua de bebidas espirituosas en cada parada, así que en Kastro tengo que dormir por el día para poder pimplar con nocturnidad y alevosía. El botellón en la playa en solidaridad por los pelos púbicos extraviados es la puntilla a la esperanza de mi yo-sensato en unas vacaciones sin drogas (esto también va por Txutxín, Iker, Bello, Charly y Aitor). A partir de esa noche, estoy reventado el resto de la SS, aunque el cansancio se anula cuando la picazón hepática anima mi cuerpo a partir de medianoche.
Viernes 6, Kastro. Noche castreña sin alternativas: ingesta en el Trastos y en el Koala.
Sabado 7, Bilbo. Ingesta masiva en el Badulaque e intento frustrado de fornicación.
Domingo 8, Madriz. Ingesta en casa de Iker para no romper el ritmo.
Lunes 9, Málaga. Mientras Maite le regala al dentista un par de muelas, yo deambulo por Málaga durante 3 horas, reconociendo el terreno. Quedo con Dani por la noche. El reencuentro requiere ingesta de magnitud moderada-alta con oscilaciones de puntillo a tambaleo. Escupimos algo de odio y vemos a los Switch en el ZZ Pub.
Martes 10 a Jueves 12, Málaga. El chicocheco aparece por Málaga y lo intento convencer para celebrar su llegada con una ingesta. No lo consigo, así que estos días nos vamos con Maite de viaje turístico por la ciudad.
Viernes 13, Málaga. Ingesta de magnitud alta-muy alta con riesgo de pérdida de la integridad física y mental. Tras otorgar la victoria a los Minority (en un concurso de música cutrepoperilla) gracias a un elaborado plan de presión psicológica sobre sus contrincantes, nos vamos a una zona de botellón designada por el ayuntamiento para recluir a los jóvenes y vigilada por pitufos, parece ser que así no molestamos al resto de ciudadanos. Demuestro mi descontento con una prolongada ingesta reivindicativa.
Estamos cerca del puerto, y vemos una réplica del galeón Santísima Trinidad atracado cerca de la zona pitufa. Ya etílicos, Karel y yo decidimos que puede ser una gran idea abordar el barco y subir a cubierta sin que se enteren los vigilantes. Nos sentamos cerca del galeón y, espoleados por una ingesta, discurrimos un intrincado artificio de abordaje que incluye zambullirnos en el agua y nadar hasta una escala, pero después nos damos cuenta de que la borda no vigilada carece de escalas. Nos da la sensación de que alguien no nos quiere poner las cosas fáciles y cambiamos el plan de batalla.
Abordamos un pequeño pesquero para obtener una victoria moral, pero el precio es alto: resbalo en proa y extiendo pie para no caer al agua, con tal suerte que me contusiono el tobillo y me raspo la pierna. A dia de hoy todavía cojeo un poco al andar. Animados por nuestra gran hazaña, finalmente logramos abordar un crucero tras escabullirnos delante de las narices del vigilante. Y aunque el crucero es más grande que el galeón, nos vamos con la astilla clavada y juramos ante el Santísima Trinidad que la próxima vez no quedará impune.
Sábado 14, Granada. Nos levantamos con la cabeza latiendo y regusto a ceniza en la boca. Despedimos a Maite y su madre (agradecemos su paciencia con nosotros) y ponemos rumbo a Graná. Allí nos encontramos con Petra y Carmen. Ingesta moderada-baja.
Domingo 15, Granada. Me levanto a las 7 de la mañana para hacer cola y visitar la Alhambra con Karel (la única forma de verla si no tienes reserva). Ya tengo el cuerpo como un flan, pero falta poco para acabar las vacaciones y tengo que exprimir hasta el último minuto. Flipamos con la Alhambra y con un gato raro que por allí había.
Domingo 15, noche, Madriz. Me he quedado sin pelas, no tengo ni para el autobús de vuelta a Salamanca. En Madriz okupo la casa de Yis y salimos un rato con sus compañeros de piso. Ingesta moderada-baja de Guiness (no tengo urracos para más) y charla de reconstrucción erásmica. A estas alturas mi cuerpo ya está funcionando por reflejo y el cabrón de mi móvil aprovecha el lamentable estado en el que me encuentro para emanciparse sin avisar.
Lunes 16, Madriz-Salamanca. Logro pelas para el viaje de vuelta. Veo a Flo durante 47 minutos. Me despido de Yis. Vuelta a Charrolandia con el sistema neuronal reiniciado.
[Si has aguantado hasta aquí es que tienes demasiado tiempo libre ¡Haz algo productivo para la sociedad, capullo!].


Sin respuesta a “Sistema neuronal reiniciado con éxito [Por favor, introduzca mierda].”  

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