El pasado domingo, hastiado como estaba, con una migraña terrible que no cedía ni combinando drogas legales, encendí la caja de Pandora (a.k.a TV) con la esperanza de encontrarme algo que sea todavía más doloroso que mi dolor de cabeza y se me olvidara este.
Mi sorpresa fue toparme de bruces y sin el estómago lleno con Cambio Radical, ese nuevo programa que hace apología de la cirugía estética, el cual observé con absoluto morbo y regocijo (me va el sado, definitivamente) La concursante, una chica muy fea (aunque simpática) quería cambiar su vida; gafas de culo de vaso, tetas inexistentes, morcillas en el abdomen, el muestrario perfecto para el propósito de los creativos de A3: alentar hasta el lavado cerebral a todos esos jóvenes insatisfechos con su físico a que acudan a la carnicería estética más cercana para operarse por un puñado largo de miles de euros.
Lo cierto es que la chica cae simpática, no sé cómo serán el resto de concursantes, ni sé si el premio es al que permanece más feo después de intentarlo todo. Me alegró que esta mujer pueda por fin pisotear por fin a todos los subnormales que se habrán metido con ella, aún a riesgo de fulminar su dignidad. Pero se me antojó necesario una preparación mental que se ignoró. ¿Acaso no sabe la criaturita el infierno de vanidades y apariencias que le espera?
Hubo un instante además en que hubiera lanzado el control remoto, como si fuera el mando de la Wii, con la esperanza de golpear a la presentadora tras soltar un perla similar a esta: “Bueno, ya sabeis que teneis que ir al cirujano para solucionar la vida” Dios mío, exclamé, Dios, ¿por qué no pasan tus tsunamis por el plató de A3?
Ratzinger TV
Desde luego no es factible que veamos un Cambio Espiritual en TV (lo imagino patrocinado por la Santa Iglesia, y haciendo conversiones en esta época, sin hogueras, lo siento Ratzinger, actualiza tu sistema), porque como viene siendo tendencia atroz en estos tiempos, el físico prima en detrimento flagrante del crecimiento personal.
A3 ha creado un monstruo de crear monstruos Y aunque el monstruo se vista de disney, monstruo se queda.



Sin respuesta a “Carnicería Radical (en tu A3 televisión)”
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